Selecciones de Eduar Yepez

domingo, 25 de septiembre de 2016

Revocatorio en 2.017; ¿Un acto inútil?


Ahora que el CNE abusando de sus prerrogativas, saltándose a la torera y desaplicando decisiones que ellos mismos antes aprobaron para el referéndum de 2004 por fin fijó la fecha y las condiciones para recoger las firmas y de paso adelantó fecha para la posible celebración del mismo, primer trimestre de 2017, es menester entender en su justa dimensión lo que podría significar un triunfo, aún cuando este se realice cuando al CNE le convenga y evite que la Revolución salga del poder.  
Ciertamente, cada día que pasa Venezuela en manos de este gobierno y dentro de este proceso (destructivo) es un día más que nos hundimos, un día más que esperar para recuperarnos, todos los que amamos este país nos desespera ver como las condiciones precarias de la gente, el desmantelamiento de los servicios públicos, de la agroindustria, la industria y el comercio, la pérdida de nuestras libertades, de vidas y de cómo nuestros jóvenes y sus sueños se desvanecen y marchan, todos los males se profundizan con cada día que esta gente está en el poder, pero, para nuestra desgracia, errores políticos anteriores permitieron construir un entramado legal que protege e impide una transición cada día más necesaria.
¿Un revocatorio en 2017 que saque a Maduro pero permita que “su” vicepresidente continúe es inútil? Quizás no tanto, depende del uso que de esa derrota hagamos.
La derrota política de la revolución en un eventual revocatorio luego del 10 de Enero ratificaría al mundo que le Revolución llegó a su fin, les diría que del 2018 no pasan, de hecho aliados actuales como China y Rusia cortarían todo financiamiento al régimen y buscarían acuerdos con la oposición para resguardar sus intereses, revelando acuerdos que hasta hoy seguro desconocemos.
A lo interno, el acomodo del resto de los poderes no se haría esperar. Quienes en la fuerza armada aspiran tener una carrera más allá del 2018 serían aliados necesarios para el resguardo de la institucionalidad y el freno a cualquier aventura desesperada, podríamos ver una FAN más imparcial y presta a proteger en lugar de perseguir a quien disiente.
Una derrota del régimen en el Revocatorio más allá del 10 de enero los haría caer cual fichas de dominó en las elecciones de gobernadores y alcaldes en puerta, preparando el camino para la recuperación plena de la institucionalidad toda.
La paciencia es una de las virtudes más difícil de cultivar y hoy, cuando la desesperación pareciera ser la que nos lleva, debe ser la paciencia y certeza en cada paso la que nos conduzca, no es momento de aventuras e improvisación, es momento de hablar claro, del liderazgo responsable y de colocar las expectativas en su justo lugar.

martes, 23 de agosto de 2016

Igualándonos por lo bajo




Si algo es natural al ser humano, es aspirar a estar mejor. Desde vivir en cuevas, crear fuego, inventar la rueda o cubrirse con pieles, todos esos “adelantos” antecedieron a la vivienda, electricidad, vehículos, ropa y calzado que hoy nos permiten vivir mejor, podría decirse, que al hombre lo inspira y guía un afán constante que probablemente nunca será satisfecho de tener una mejor calidad de vida.

En la Venezuela de hoy, siquiera mantener en pie el vehículo es una odisea, por lo que esta vez me tocó andar en camioneta y a pie varios días por una falla previsible, pero que la falta de repuestos y divisas lo convierte en algo casi irresoluble.
En 1er lugar, ubicar el transporte público que te lleve donde vas es el primer obstáculo, si no consigues alguien que te lo indique, te toca aventurarte con colectores y choferes mal encarados que ven en la pregunta “señor, ud pasa por…” una necedad ni siquiera digna de respuesta, mucho menos cuando preguntas “cuánto es el pasaje?”, otra bolsería más.
Vencido ese escollo, debes luchar por entrar al transporte y mantenerte dentro: la escasez de repuestos, calles en mal estado, el incumplimiento de rutas y la nula supervisión por parte de las Alcaldías hace que pocas unidades laboren, la “hora pico” son todas las horas del día, por lo que en la mayoría las personas van aunque sea “guindando” y agarrados de las ventanas. El volumen de pasajeros no te protege de ser robado en el trayecto, si se te hace tarde o regresas de noche, te toca subir a un camión de carga, eso sí, si tienes suerte.
Vivo en Los Guayos, el caminar un trecho largo me significó esquivar por igual basura, aguas servidas provenientes de cloacas abiertas, aceras en mal estado, motorizados con pinta de malandros, animales muertos y en caso extremos, algunos deben esquivar balas.
Este es el día a día de la mayoría de nuestra gente y que sólo “padecemos” durante un percance, el resto del tiempo ni lo notamos y mucho menos hacemos algo por resolverlo, ni siquiera opinamos al respecto. Recientemente el Alcalde de Valencia “se fué a EEUU” en un vuelo charter, ni siquiera ”padeció” la espera en el aeropuerto o el “drama” de ubicar pasaje y dólares, ¿conocerá lo que se padece en el  transporte público, pese a que una de sus obligaciones es supervisar y mejorarlo? Ojo, lo que hizo este alcalde es el común denominador de la mayoría de los dirigentes o autoridades de cualquier signo ideológico, no es exclusivo de él, de ahí que muy poco se puede esperar y de seguro muy poco harán por atender una situación que simplemente desconocen o conocen, si acaso, “de oídas”.
Esta Revolución se empeña en “Igualarnos hacia abajo”, no procura la producción de bienes y servicios, al contrario, persigue a quien produce, limita las inversiones y sataniza la iniciativa privada y a quien procura el lucro, todo ello necesario para reinvertir y buscar la ansiada “calidad de vida” que el hombre persigue desde que existe.
Para un gobierno que considera una “exitosa política social” organizar colas para comprar comida o repartirla en bolsas “cada mes”, aspirar calidad de vida es una “desviación burguesa”.
El problema no es Venezuela, el petróleo o la guerra económica, es un modelo fracasado y corrupto que “igualandonos por lo bajo” impide la superación de sus ciudadanos y que quiere resignarnos a ser pobres y atrasados, ¿te resignarás tú? Yo no!